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Reintroducción de alces: de 1.541 a 13.000 en minas

Reintroducción de alces: de 1.541 a 13.000 en minas
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

El regreso del alce a Kentucky tras más de un siglo de extinción

La reintroducción de alces en Kentucky representa uno de los proyectos más exitosos de restauración de fauna en Estados Unidos. Después de permanecer ausentes durante más de cien años, estos majestuosos animales han vuelto a los bosques y praderas del sureste estadounidense. Lo que comenzó como un ambicioso programa en 1997 se ha convertido en una realidad biológica extraordinaria: de los 1.541 ejemplares inicialmente liberados, la población actual supera los 13.000 individuos.

El alce oriental desapareció completamente de esta región hace 147 años. El último ejemplar fue cazado en Pensilvania el 1 de septiembre de 1877, marcando el fin de una especie que había prosperado durante milenios en los Apalaches. La caza descontrolada y la destrucción sistemática del hábitat natural fueron los principales culpables de esta extinción.

El programa de reintroducción: números y alcance

Entre 1997 y 2002, el Departamento de Recursos de Pesca y Vida Silvestre de Kentucky ejecutó una estrategia coordinada sin precedentes. Capturaron especímenes salvajes de seis estados occidentales: Arizona, Kansas, Dakota del Norte, Nuevo México, Oregón y Utah. Estos 1.541 alces fueron transportados y liberados gradualmente en una zona que abarca 16 condados del sureste estatal, cubriendo aproximadamente 17.000 kilómetros cuadrados, superficie comparable a la provincia de Zaragoza.

La zona designada para la reintroducción de alces presentaba características geográficas heterogéneas que resultarían ser fundamentales para el éxito del proyecto. Aunque predominaban los bosques caducifolios nativos, el territorio también incluía tierras agrícolas y, crucialmente, antiguas explotaciones mineras a cielo abierto que habían sido restauradas ecológicamente mediante siembra de pastos.

Las minas de carbón: un hábitat imprevisto

Las viejas minas de carbón rehabilitadas jugaron un papel determinante en el éxito inesperado del programa. Aunque estas áreas representaban apenas el 10 por ciento de la zona total de liberación, su importancia ecológica resultó ser desproporcionadamente alta. La legislación estadounidense que regula la minería obliga a los operadores a restaurar los terrenos después de la explotación, lo que implica nivelarlos, estabilizarlos y revegetarlos. La opción más económica y rápida para la revegetación fue sembrar pastos nativos e introducidos.

Este tipo de hábitat abierto y disponible demostró ser exactamente lo que necesitaban los herbívoros de gran tamaño como los alces. Mientras que el denso bosque circundante proporcionaba refugio seguro para la cría y la reproducción, las praderas derivadas de la minería ofrecían abundancia de alimento. Los alces utilizaban estas áreas de pastoreo extensivo durante el día, retirándose a la cobertura forestal durante la noche. Esta combinación natural de bosque y pradera recreaba parcialmente el patrón ecológico histórico de ocupación del territorio.

Factores adicionales que favorecieron el crecimiento poblacional

Más allá de la disponibilidad de alimento, otros elementos ambientales contribuyeron decisivamente al explosivo crecimiento de la población. Los inviernos relativamente suaves que caracterizan la región del sureste de Kentucky redujeron significativamente la mortalidad por estrés climático. Los ejemplares no enfrentaban las condiciones extremas que habrían requerido una inversión energética masiva en supervivencia invernal.

La ausencia de depredadores naturales resultó igualmente crucial. Los osos negros y los lobos, que históricagraficamente también se habían extinguido de esta región, no estaban presentes para controlar naturalmente el crecimiento poblacional. Sin la presión depredadora que mantiene las poblaciones de herbívoros en equilibrio ecológico, los alces prosperaron sin limitaciones naturales significativas.

Resultados que superaron las expectativas iniciales

Los objetivos originales del proyecto contemplaban alcanzar una población de aproximadamente 10.000 alces. Sin embargo, la realidad biológica superó estas proyecciones: hoy se estima que 13.000 individuos viven en estado silvestre en Kentucky, configurando la manada más grande de alces al este de las Montañas Rocosas. Según la Rocky Mountain Elk Foundation, socio financiador y científico del proyecto, este resultado representa un hito sin precedentes en la restauración de fauna a gran escala en el este de Estados Unidos.

El éxito de Kentucky ha servido como modelo replicable. Otros estados orientales han iniciado sus propios programas de reintroducción de alces, basándose en la metodología y resultados demostrados en el proyecto de Kentucky. La manada ha actuado como reserva genética y fuente de ejemplares para estas nuevas iniciativas de restauración ecológica.

Consideraciones científicas y matices importantes

A pesar del éxito cuantitativo, existen consideraciones biológicas relevantes que matizan la narrativa de restauración. Los alces que hoy pastan en Kentucky no son exactamente la misma subespecie que se extinguió. El alce oriental desapareció para siempre. Los ejemplares actuales corresponden al alce de las Montañas Rocosas, una subespecie genéticamente diferente aunque visualmente similar. Este grupo ha sido

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