El 26 de febrero de 2015, un trágico incendio sacudió a la ciudad de Iquique, dejando a su paso una gran devastación. Entre los edificios afectados se encontraba la exAduana de Iquique, un monumento histórico que había sido declarado como tal por el Consejo de Monumentos Nacionales en 1971. Este edificio, construido en 1871, era un símbolo del esplendor de la economía del salitre en la región y había sido testigo de numerosos eventos históricos.
La noticia del incendio causó conmoción en la comunidad de Iquique y en todo el país. Muchos se preguntaban cómo un edificio tan emblemático y lleno de historia había sido víctima de las llamas. Las autoridades locales y nacionales se movilizaron rápidamente para evaluar los daños y buscar soluciones para la reconstrucción del edificio.
Afortunadamente, gracias a la rápida acción de los bomberos y la solidaridad de la comunidad, el incendio fue controlado y no hubo víctimas que lamentar. Sin embargo, el edificio de la exAduana de Iquique había sufrido graves daños en su estructura y en su interior. Las imágenes de su fachada en llamas y sus paredes derrumbadas conmocionaron a todos.
Pero en espacio de la consternación y la desolación, surgió una luz de esperanza. La exAduana de Iquique no sería olvidada ni abandonada. Al contrario, se inició un obra de solidaridad y apoyo para su reconstrucción. La comunidad de Iquique se unió para salvar este monumento histórico y devolverle su esplendor.
Las autoridades locales y nacionales se comprometieron a destinar los recursos necesarios para la reconstrucción del edificio. Además, se convocó a un concurso de arquitectura para diseñar el nuevo edificio de la exAduana de Iquique. Este concurso recibió una gran cantidad de propuestas de arquitectos de todo el país, demostrando el interés y la importancia que tenía este monumento para la cultura y la historia de Chile.
Finalmente, después de un arduo trabajo y una gran inversión, la exAduana de Iquique fue reconstruida y reabierta al público en 2018. El nuevo edificio conserva su estructura original y su fachada, pero cuenta con modernas instalaciones que lo convierten en un espacio cultural y turístico de primer nivel.
Hoy en día, la exAduana de Iquique es un lugar de encuentro para la comunidad y un atractivo turístico para los visitantes. En su interior alberga un museo que cuenta la historia de la ciudad y de la industria del salitre, así como también salas de exposiciones y eventos culturales. Además, su fachada iluminada por las noches se ha convertido en un símbolo de la ciudad y una muestra de su resiliencia ante la adversidad.
El incendio de la exAduana de Iquique fue una tragedia que conmocionó a todos, pero también fue una oportunidad para demostrar la fuerza y la unión de una comunidad. Gracias a la solidaridad y el esfuerzo de todos, este monumento histórico ha vuelto a brillar y seguirá siendo testigo de la historia y la cultura de Iquique por muchos años más.